martes, 23 de enero de 2018

NOTAS SOBRE MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE LA HABANA.

Durante el siglo XVIII la nobleza de ultramar promueve  varias tentativas para organizar maestranzas en los territorios americanos, pero solo es en Cuba donde cristaliza un proyecto que sirvió de modelo para posteriores intentos.
La Real Maestranza de Caballería de la Habana fue fundada en el año 1709 bajo los auspicios del maestre de campo don Laureano de Torres Ayala, marqués de Casa Torres, gobernador y capitán general de Cuba, participando en el acto fundacional nueve regidores de la populosa ciudad, pertenecientes a los linajes más ilustres de la isla. El acto contó con la aprobación del cabildo municipal y la posterior sanción, mediante Real Decreto, del rey don Felipe V.


R./La Mesa de los Notables.

El proyecto  nace fruto de  la iniciativa de  un grupo de nueve regidores de la ciudad adoptando en sus comienzos las ordenanzas  y modelo de la Real Maestranza de Sevilla, aunque para adaptarla a las peculiaridades de la isla se le añaden trece artículos complementarios.
El número de maestrantes se fija en 30 , aunque con ciertas particularidades,  poniéndose la corporación bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción.
Su primer hermano mayor fue el capitán don Lorenzo de Prado Carvajal, sargento mayor de la plaza, quedando aprobada la corporación ecuestre por unanimidad en la sesión que el cabildo municipal celebró el 25 de noviembre de 1709, siendo posteriormente sancionado por S.M. el rey don Felipe V mediante Real Decreto de 26 de Agosto de 1713.
Venera corporativa de la Maestranza de La Habana.

Tras un periodo de inactividad, es en 1783 cuando un grupo de notables, entre los que se encontraban don Gabriel Peñalver y don José Eusebio de la Luz, realizaron las primeras gestiones para solicitar su restablecimiento, pero no sería hasta 1789 cuando don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, conde de San Juan de Jaruco, capitán del Regimiento de Voluntarios de Infantería de La Habana y gentilhombre de cámara de S.M., pusiese el proyecto en ejecución presentando un escrito en el que solicitaba de la Corona le permitiese restablecer, en dos años, la corporación bajo las reglas de 1713.
Un primer informe redactado por el Consejo de Guerra en noviembre de 1789 fue favorable a esta pretensión, pero considerando la nueva situación de la isla se desaconsejó la existencia de un cuerpo militar que fuese independiente de la Capitanía General. Por lo que consecuente, el secretario de estado de Guerra ordenó al recién nombrado gobernador, general don Luis de las Casas, que en cuanto desembarcase en Cuba comunicase al conde de San Juan de Jaruco, y demás  interesados, que el rey había aceptado el restablecimiento de la Maestranza bajo la condición de que los maestrantes deberían servir en alguno de los cuerpo militares de la Corona y que la corporación estuviese sujeta a la disciplina de la Capitanía General.
Según algunas fuentes, fue en 1793 cuando el rey concede la gracia de que la Maestranza tuviese como hermano mayor a una persona de la familia real, no obstante es justo en esa fecha cuando empieza a faltar documentación relativa a los devenires de la misma, por lo que se desconoce si llegó a funcionar como tal o si continuó en suspenso.
Esta Maestranza ha sido una gran desconocida en España, hasta el punto de que ni si quiera se la nombra en el decreto de 9 de marzo de de 1873 por el que se disuelven las Ordenes Militares y las Reales Maestranzas, como así mismo tampoco en el proyecto de decreto presentado por don Cristino Martos , ante el ejecutivo de la Primera República para la rehabilitación de las Ordenes Militares y Maestranzas.
En vista de la realidad que constituyó la Maestranza de La Habana, la misma se convirtió en un ejemplo a imitar y así 31 hidalgos residentes en México, tanto criollos como españoles, se dirigieron al virrey de Nueva España solicitándole que auspiciara la Maestranza de México. Proyecto que por las particularidades políticas de la zona nunca prosperó.
En la actualidad, un grupo de títulos del reino y de descendientes de hidalgos  con raíces cubanas han asumido la restauración de la Maestranza con el reinicio de sus actividades corporativas.
Entre sus objetivos actuales se encuentra la pretensión de  organizar corporativamente a la antigua nobleza hispana procedente de cuantos territorios americanos  hubiesen estado bajo la tutela de la corona española; el impulso de la cultura y la catalogación de los fondos  históricos, genealógicos, nobiliarios y heráldicos, tanto cubanos como de toda la antigua América española, así como  la protección del patrimonio cultural y medioambiental. Sus miembros promoverán la celebración de actos públicos y sociales,  la entrega de distinciones y el desarrollo de cualquier actividad de contenido y propósito semejante a los que constituyen su fin, tanto en España como en Cuba o  en cualesquiera de los territorios americanos que un día dependieron de la monarquía española.

Fuentes:
- La Real Maestranza de Caballería de La Habana  de don.Dagmar Salcines de Blanco Losada ( XXV Años de la Escuela de Genealogía y Heráldica.- Instituto Salazar y Castro).
- Las Reales Maestranzas de Caballería y su influencia en el Mundo Americano, de dña. Inmaculada Arias de Saavedra.
- Documentos Relativos a la Maestranza de Caballería de La Habana (Fátima Halcón) Revista de Asuntos Taurinos (núm. 31).

Publicado por La Mesa de los Notables.